
Seguimos con los apuntes, en esta ocación les comparto una parte del capítulo “Legibilidad” del libro “Manual de Tipografía” de Ruiari McLean por la editorial Hermann Blume Ediciones.
“Legibilidad” es una palabra peligrosa –e interesante–. Es peligrosa porque con gran frecuencia se emplea como si tuviese un significado definitivo o absoluto, lo cual no es cierto. Se trata de una palabra personal; no es científica ni precisa. Si alguien dice “eso es ilegible”, quiere decir sólo que lo puede leer; sin embargo no sabe si yo puedo hacerlo también. “Ilegible” es peor, pues se trata de un término casi siempre emotivo que expresa contrariedad, más que un hecho real.
“Legibilidad” es el término empleado en el diseño tipográfico para definir una cualidad deseable de los tipos de imprenta, los membretes, las paginas de los libros, los carteles, las señales de trafico, y cualquier tipo de palabras. Si decimos de algo que es legible, queremos decir que, en nuestra opinión, o según nuestra experiencia, la gente a cuya lectura va destinado puede hacerlo en las condiciones en que, a nuestro parecer, lo verán.
Al discutir acerca de su propio trabajo, y en particular de las páginas de los libros, los tipógrafos emplean el término “legible” en el sentido de “fácil de leer”; y con este mismo sentido lo emplearemos en este libro.
Para que el trabajo sea legible, el diseñador debe saber qué se va a leer, por qué lo va a leer y cuándo. En el dónde hay que tener en cuenta la luz, pues leer sin ella resulta imposible. El modo en que la luz llega a los ojos, hasta y desde el objeto de lectura, así como el ángulo y la distancia a que se encuentra el lector, afectarán el trabajo del tipógrafo.
Al escribir sobre una pizarra o papel, al diseñar libros, revistas, periódicos, señales de carreteras, carteles luminosos, películas y anuncios, con el oscilógrafo de rayos catódicos, la legibilidad puede lograrse de diversas formas pero las letras pueden ser siempre las mismas.
Así pues, para apreciar la legibilidad de un objeto es preciso que conozcamos cuáles son sus intenciones. Un tipo de letra diseñado para libros impresos en inglés, sólo será apreciado correctamente cuando se utilice con este fin. Un ojo de letra diseñado para la publicidad en revistas, persigue objetivos absolutamente distintos: quienes lo emplean tal ves pretenden que sea más “notorio” que “legible”.
La legibilidad de un tipo de letra diseñado para un texto seguido, depende en primer lugar de sus características concretas, y en segundo modo en que se emplea, Un buen tipo de letra mal usado puede resultar, en semejantes condiciones, menos legibles que un tipo de letra pobre bien usado. Los dos tipos de letra mas comúnmente empleados tanto en Europa como en América son la “redonda” (con Terminal o rasgos) y “san-serif” (que como su nombre indica carece de trazos terminales (los pequeños toques acabado que se dan a las letras con la pluma o cualquier instrumento de punta afilada). Cuando se observan con atención los caracteres con trazo Terminal y los que no lo llevan, se aprecia que los primero realizan tres funciones básicas:
1.- Ayudan a guardar cierta distancia entre las letras;
2.- Al mismo tiempo unen letras para formar palabras, lo cual, facilita la lectura (pues se ha demostrado que leemos nuestra propia lengua no letra por letra, sino reconociendo las formas de las palabras.
3.- Ayudan a diferenciar las letras individuales, en especial las mitades superiores, gracias a las cuales reconocemos las palabras.
Ustedes mismos lo pueden comprobar tomando una regla o papel sobre una palabra colocándolo sobre la mitad superior de una frase o palabra, para ver si son o no capaz de leerla por su mitad inferior:

Independientemente de que pueda o no hacerlo, descubrirá que resulta mucho más sencillo leer cuando es la mitad inferior la que se cubre o tapa, dejando la superior al descubierto:

Las letras cuyas mitades superiores resultan menos fácilmente distinguibles cuando carecen de trazos terminales son, por lo general (ya que este puede variar según el diseño del ojo), las siguientes:

Las letras de un idioma conocido resultan más fáciles de leer cuando están compuestas en forma de palabras que cuando se observan por separado, porque uno sabe, por el contexto, lo que una letra determinada puede ser; pero si se contempla la palabra siguiente fuera de contexto y asilada, compuesta en un tipo sin gracia o trazo teminal:

Será posible decir si pone: “tres”, “ciento once” o la palabra inglesa “ill” (enfermo)
Así como también podría tratarse de tres estacas de cricket, o tener un significado matemático. Esto nos hace recordar la definición de legibilidad que en una ocación dio el poeta Robert Bridges, quien sentía un gran interés por la escritura manual y la impresión:
“la verdadera legibilidad consiste en la certeza de descifrar; y esto depende no de las constumbres del lector, ni siquiera de la utilización de las formas habituales, sino de la combinación coherente y exacta de las letras”
Bridges se refería a la escritura manual, pero sus palabras pueden aplicarse igualmente a la impresión.
La “certeza de descifrar” es un elemento importante de la verdadera legibilidad; y en relación con la tipografñia lleva el mensaje que la legibilidad, o la facilidad de lectura, aumenta cuando las letras se diferencian claramente unas de otras, y disminuye cuando las letras se parecen mucho entre sí. La “certeza de descifrar”, por lo tanto, aporta un sentido positivo al termino “legibilidad”
Bibliografía:
MCLEAN Ruari, Tipografía, Manual de tipografía. Tursen Hermann Blume Ediciones. 1993. Madrid España